Los residentes extranjeros representaron el 9.5% de la población de veintitantos años en Japón en 2025, más del doble del 4.1% registrado en 2015, según un análisis de datos gubernamentales realizado por Kyodo News el sábado. Esta tendencia subraya el creciente papel que desempeñan los extranjeros en el sostenimiento del sistema de bienestar social del país, en un contexto marcado por el envejecimiento acelerado de la población japonesa y la disminución constante de la natalidad.
El porcentaje podría aumentar aún más, ya que el gobierno japonés ha presentado un borrador de plan a un panel de expertos para aceptar hasta 426,000 trabajadores extranjeros durante un período de dos años a partir del año fiscal 2027. Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para cubrir la escasez crónica de mano de obra en sectores clave como la construcción, la atención médica, la manufactura, la agricultura y los servicios, donde la falta de trabajadores jóvenes japoneses se ha vuelto estructural.
Según los datos del Registro Básico de Residentes, los extranjeros de entre 20 y 29 años aumentaron en aproximadamente 680,000 personas, alcanzando los 1.22 millones en el lapso de diez años hasta 2025. En contraste, la población japonesa del mismo grupo etario se redujo en 1.03 millones, situándose en 11.64 millones, lo que evidencia un cambio significativo en la composición demográfica de la fuerza laboral joven del país.
Por prefectura, Gunma registró la mayor proporción de extranjeros veinteañeros, con un 14.1%, seguida por Gifu e Ibaraki, regiones con una fuerte presencia de industrias manufactureras que dependen históricamente de mano de obra extranjera. Otras nueve prefecturas, incluidas Tokio, Osaka y Kioto, superaron el 10%, reflejando tanto la concentración urbana como la demanda de trabajadores en áreas metropolitanas y turísticas.

Los extranjeros son cada vez más importantes no solo en el mercado laboral, sino también como contribuyentes al sistema de seguridad social japonés, incluyendo pensiones y seguros médicos. Expertos señalan que su participación ayuda a aliviar la presión financiera sobre un sistema diseñado originalmente para una sociedad con una pirámide poblacional mucho más joven.
En todos los grupos de edad, los residentes extranjeros representaron el 3% de la población total de Japón en 2025. Aunque esta cifra sigue siendo baja en comparación con otros países desarrollados, marca un aumento constante y plantea nuevos retos en materia de integración social, educación multicultural, barreras lingüísticas y acceso equitativo a servicios públicos.
A finales de junio de 2025, la mayor población residente extranjera provenía de China, con aproximadamente 900,000 personas, seguida de Vietnam, con cerca de 660,000. También se observa un crecimiento notable de residentes procedentes de Filipinas, Corea del Sur, Nepal y Brasil. El gobierno japonés ha reconocido la necesidad de mejorar las políticas de apoyo a largo plazo para estos residentes, especialmente ante la posibilidad de que muchos opten por establecerse de manera permanente.
En conjunto, estos cambios reflejan una transformación gradual, pero profunda en la sociedad japonesa, tradicionalmente homogénea, y abren un debate nacional sobre inmigración, diversidad cultural y el futuro del modelo económico y social del país.
