El Tori-no-Ichi «酉の市», uno de los festivales más vibrantes del otoño japonés, es una celebración donde devotos, comerciantes y curiosos se reúnen para pedir prosperidad y buena suerte en el año venidero. Con su atmósfera de tambores, luces cálidas y amuletos dorados que tintinean, este mercado sagrado mezcla historia, misticismo y comunidad.
A continuación, en el siguiente artículo conoceremos más de esta peculiar tradición a través de sus raíces, su evolución y su significado actual.
Etimología
“Tori-no-Ichi” se traduce literalmente como “Mercado del Día del Gallo”. “Tori” del kanji (酉) significa “gallo”, e “Ichi” del kanji «市» significa “mercado”. El nombre proviene del calendario lunar tradicional de Japón, basado en los doce signos del zodiaco chino.
Durante el mes de noviembre, ciertos días están regidos por el signo del gallo. Este año, el festival se celebrará el 12 y 14 de noviembre.
La asociación con el gallo no es casual: este animal simboliza el amanecer, el despertar y la renovación, imágenes perfectas para un evento que invoca un nuevo ciclo de prosperidad.
Historia
Los orígenes del Tori-no-Ichi se remontan al periodo Edo (1603–1868). Inicialmente, se celebraba en los templos budistas y santuarios sintoístas vinculados a la deidad Otokonushi-no-Kami, protectora de la fortuna, y a Shinmei, divinidad vinculada al mito solar. En aquellos tiempos, el festival funcionaba como una feria agrícola donde campesinos y comerciantes agradecían las cosechas del año y pedían protección para el próximo.

A medida que prosperaba la economía urbana, especialmente en Edo (actual Tokio), el Tori-no-Ichi creció hasta convertirse en una cita anual para los mercaderes. Sus rituales se asociaron directamente con el éxito en los negocios, y fue así como surgió uno de sus símbolos más característicos: los kumade(熊手), rastrillos ornamentados que atraen la buena fortuna. Lo que comenzó como un objeto humilde para remover hojas se transformó en un talismán ricamente decorado con monedas, máscaras, deidades y miniaturas que representan abundancia.
Tradición
El corazón del festival son los kumade —rastrillos decorativos de bambú—. Su simbolismo proviene de la idea de “rastrillar” la buena suerte y atraer la riqueza. Cada kumade, cuidadosamente elaborado a mano, puede ser tan pequeño como un cuaderno o tan grande como un biombo.

Comprar uno implica un ritual lleno de energía: una vez acordado el precio, los vendedores y compradores realizan juntos un “tejime”, una palmada rítmica tradicional que sella los deseos de prosperidad.

Existe también la costumbre de comprar un kumade cada año un poco más grande que el anterior, señal de crecimiento y ambición. Muchas familias y negocios exhiben estos amuletos en sus hogares u oficinas hasta el siguiente Tori-no-Ichi, cuando es devuelto al templo para ser reemplazado por uno nuevo.

El ambiente del festival está lleno de cantos, llamados de los vendedores y el sonido inconfundible del hyottoko-whistle. La mezcla de espiritualidad y comercio crea una atmósfera única, entre lo sagrado y lo cotidiano.
Gastronomía
El Tori-no-Ichi se distingue por su oferta culinaria, las calles alrededor de los santuarios se llenan de puestos de comida, conocidos como yatai. Entre los platillos más populares destacan:
- Takoyaki: bolitas de masa rellenas de pulpo.
- Karaage: pollo frito crujiente, perfecto para el clima fresco de noviembre.
- Imo-yokan: dulce tradicional de batata, muy asociado a la temporada otoñal.
- Oden: guiso caliente que reconforta a quienes caminan entre los puestos.
El acto de comer en el festival se considera parte de la celebración, es un buen momento para compartir, conversar y disfrutar del espíritu comunitario.

El Tori-no-Ichi en la actualidad
Hoy en día, el Tori-no-Ichi se celebra principalmente en Tokio —especialmente en el santuario Ootori de Asakusa y en Shinjuku—, aunque también existen eventos similares en otras prefecturas. A pesar de la modernización, el festival sigue atrayendo multitudes, desde dueños de pequeñas tiendas hasta grandes empresarios que buscan un inicio auspicioso para sus negocios.

Las redes sociales y el turismo internacional han ayudado a revitalizar su popularidad. Los kumade contemporáneos incluso incorporan elementos modernos, como miniaturas de trenes, personajes populares o referencias a las nuevas industrias tecnológicas.
Reflexión
El Tori-no-Ichi es un puente entre el pasado y el presente, entre la espiritualidad y la vida cotidiana. Representa la capacidad de una cultura para mantener vivas sus tradiciones mientras se adapta a los tiempos modernos.
En un mundo donde el futuro parece incierto, el acto de comprar un kumade y participar en un tejime colectivo nos recuerda la importancia de la esperanza, el esfuerzo y la comunidad, así como celebrar la prosperidad y el deseo humano de creer en los nuevos comienzos. ☀️
