En el norte de Japón, entre montañas cubiertas de bosques y ríos cristalinos, se esconde uno de los festivales más emocionantes y vibrantes de la región de Tōhoku: el Kakunodate Matsuri, celebrado cada año del 7 al 9 de septiembre en la ciudad de Kakunodate, prefectura de Akita.
En el siguiente artículo conoceremos más de este evento, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, el cual mezcla historia, música y danza, que transforma la apacible ciudad samurái en un escenario de celebraciones espectaculares.
🎎Historia
El Kakunodate Matsuri tiene más de 350 años de historia. Su origen se remonta al periodo Edo, cuando los habitantes rendían homenaje a la diosa de la agricultura, Shinmei-sama, en el santuario Shinmei-sha. Con el tiempo, esta festividad se convirtió no solo en un ritual religioso, sino también en un espectáculo comunitario que unía a barrios enteros en torno a la organización y exhibición de carrozas, música y bailes tradicionales.

Kakunodate es conocida como la “Pequeña Kioto del Norte” por su barrio samurái perfectamente conservado, y ofrece un escenario único: calles bordeadas de casas samuráis de madera oscura, con amplios jardines que parecen haberse detenido en el tiempo. Esta atmósfera histórica convierte al festival en un verdadero viaje al Japón feudal.
🚩Los Hikiyama
La esencia del Kakunodate Matsuri son los hikiyama(曳山), enormes carrozas ricamente decoradas con linternas, muñecas, bordados y figuras tradicionales. Cada barrio construye y embellece su propia carroza, que luego es arrastrada por decenas de vecinos a lo largo de las calles principales.

Durante el día, los hikiyama se pasean acompañados de grupos de música (ohayashi), que combinan tambores, taiko, flautas y cánticos. Por la noche, las carrozas iluminadas con faroles crean un espectáculo mágico que envuelve a la ciudad en un ambiente casi teatral.
⚔️El Festival
Lo que distingue al Kakunodate Matsuri de otros festivales japoneses es su momento más espectacular: los choques entre carrozas. Les dejamos un video de este último momento.
Cuando dos hikiyama se encuentran en una intersección, ninguno quiere ceder el paso. En lugar de negociar, los participantes deciden enfrentarse. Las carrozas se empujan entre sí con fuerza, mientras los equipos gritan, tocan tambores y alientan a sus compañeros. La multitud estalla en aplausos y vítores, transformando la calle en un campo de batalla festivo.
Estos choques no son simples accidentes: forman parte del ritual del festival y simbolizan la fuerza, la unidad y la pasión de cada comunidad. Aunque las carrozas puedan sufrir daños, la energía y el orgullo de los barrios participantes superan cualquier desgaste material.
👘Cultura
El Kakunodate Matsuri no solo ofrece choques de carrozas. Durante los tres días se realizan procesiones religiosas, danzas tradicionales y visitas al santuario Shinmei-sha. Los vecinos visten yukata o trajes tradicionales, y las calles se llenan de puestos de comida (yatai) que venden delicias locales como yakitori, takoyaki y dulces regionales.

Para los visitantes, es también una oportunidad de explorar Kakunodate más allá del festival. Pasear por su barrio samurái, visitar casas históricas abiertas al público y contemplar los sauces que bordean el río Hinokinai complementan la experiencia cultural.
✨Patrimonio de la Humanidad
El Festival de Kakunodate fue declarado Bien Cultural Folclórico Inmaterial importante en 1991 y fue designado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016. Destaca como una tradición comunitaria transmitida de generación en generación. Detrás de cada carroza y cada música, hay familias enteras que han participado durante siglos.

Para los más jóvenes, el Matsuri es un motivo de orgullo y un puente hacia sus raíces. Para los visitantes extranjeros y japoneses de otras regiones, es una ventana única a un Japón donde el pasado aún late con fuerza.
Reflexión
El Festival de Kakunodate es una experiencia multisensorial que combina historia, devoción, música, gastronomía y emoción pura. Ver las carrozas, colisionar bajo la luz de las linternas, sentir el estruendo de los tambores y escuchar los gritos de aliento es adentrarse en el espíritu festivo de Japón en su máxima expresión.
Si estás por visitar Japón en septiembre, haz un espacio en tu agenda: el Kakunodate Matsuri es un recuerdo que se graba en la memoria como el choque vibrante de dos mundos: el pasado samurái y la vitalidad del presente.
