En una encuesta sobre incidentes de manoseos y delitos similares, realizada por el Gabinete de Japón, aproximadamente el 10% de los encuestados, jóvenes de entre 16 y 29 años, dijeron haber sido víctimas de tales actos. Específicamente, las mujeres jóvenes son las que más han resultado víctimas de estos actos.
El acto en cuestión se le conoce como “chikan” (tocar o manosear sin consentimiento en lugares públicos, generalmente en trenes llenos) es un problema generalizado en Japón, donde es lo más común que suceda en los vagones de las líneas de metros y trenes. Dado que estos transportes mueven millones de gente todos los días, especialmente durante las horas pico, muchas personas aprovechan y realizan dicho acto negativo.
La encuesta se llevó a cabo en dos etapas en febrero de 2024, sobre la base de un paquete de políticas formulado en marzo de 2023 por el Gabinete de Japón, la Agencia Nacional de Policía y otras organizaciones, con el objetivo de erradicar el abuso sexual. De las 36,231 personas que participaron en la encuesta de detección, el 13.6% de las mujeres y el 3.6% de los hombres declararon haber sido víctimas de chikan.

Con un 62.8%, el lugar más común del delito fue “en el tren”, y otro 7.2% ocurrió “en una estación de tren”. Otras ubicaciones incluyeron “en la calle” (13.0%) e “instalaciones comerciales” (4.3%). Con un 73.6%, el tipo de abuso sexual más común fue «tocar la ropa», seguido por un 29.7% en el que los perpetradores «colocaron su cuerpo más cerca».
Los esfuerzos para contrarrestar el chikan se intensificaron a principios del siglo, cuando grandes ciudades como Tokio comenzaron a instalar vagones exclusivos para mujeres en los trenes.
En los últimos años, se han instalado más cámaras de vigilancia en los trenes y se han puesto más estaciones de la policía de tránsito.
De acuerdo a las estadísticas presentadas por la policía de Japón, se arrestaron aproximadamente 2,000 personas por el delito de chikan en el 2023.
Sin embargo, muchos delitos no son denunciados: el 80% de los encuestados que dijeron haber sido manoseados no denunciaron los delitos a la policía ni a otros funcionarios, y muchos dijeron que no registraron la gravedad de lo que les sucedió o que no creían que valiera la pena alertar a la policía.
