Nikko, una visita a la pequeña Kioto

La ciudad de Nikko es uno de los lugares más representativos de la cultura del Japón. Se encuentra a solamente 2 horas de Tokio, y sus santuarios y templos fueron declarados en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A continuación, te contaremos más sobre los atractivos de este hermoso poblado.

Principales santuarios que deberías visitar​

Nikko es una de esas ciudades que poseen una mística impresionante, no solo por sus templos, sino porque ha sido bendecida con una abundancia de impactante naturaleza, que incluye hermosos ríos, bosques, montañas y aguas termales. Por todo esto y por más cosas, aquí te listamos los principales santuarios que deberías de visitar cuando planees tu viaje a Nikko.

El primer templo construido en Nikko fue el famoso Rinnoji. El mismo data del año 766 y fue fundado por el sacerdote budista Shodo Shonin que fue quien introdujo al budismo en la localidad. ​

​Cuenta la leyenda, que este monje se encontraba recorriendo Nikko en búsqueda de un lugar apropiado para erigir el primer templo budista de la región. Y de hecho lo encontró, pero el río Daiya lo separaba de su objetivo.

​Fue entonces que Shodo imploró a los dioses para que le permitiesen cruzar las aguas, y tras unos instantes de espera surgió del lecho del río un gigante, quien le ayudó a llegar a la otra orilla, utilizando dos grandes y largas serpientes que formaron un puente. Esta edificación es el reconocido Shinkyo, que es llamado “la puerta de entrada al patrimonio de la humanidad”.

Los hermosos paisajes de Nikko. | Créditos: Foto de Sunil Naik en Unsplash

Aunque, debe decirse que la edificación más notable de Nikko es el santuario Toshogu. El mismo fue construido en el año 1636, con el objetivo de reconocer y ser el mausoleo de Tokugawa Ieyasu, quien fuera el fundador del shogunato (o gobierno militar) homónimo. El período en el cual los Tokugawa gobernaron Japón fue denominado «Edo«. 

El periodo Edo se caracterizó por llevar al país a un aislamiento que, por un lado, lo atrasó con respecto a los avances que se producían en otras partes del mundo, pero que por el otro le dio una paz que duró más de 200 años.

​Este Santuario tiene diversas atracciones que deben ser vistas. Una es la puerta Yomeimon, donde Ieyasu se encuentra consagrado como deidad, con el nombre de Gongen. Esta denominación se deriva del título divino Tosho Dai-Gongen (東照大権現), que le daría el estatus de un Buda que apareció bajo la forma de un Kami o dios de la religión shinto. Durante su vida, el primer shogun Tokugawa expresó su deseo de ser deificado después de su muerte con el objeto de proteger a sus descendientes del mal.

Otras particularidades de Toshogu son la imagen del gato durmiente (眠り猫), del cual se ha dicho que mantiene dentro de sí el espíritu de Ieyasu y los famosos 3 monos que se tapan la boca, oídos y ojos. El significado detrás significa: “no oigo lo que no debe ser oído”, “no digo lo que no debe ser dicho” y “no veo lo que no debe ser visto”. También se encuentra la Pagoda de 5 pisos, la cual representa a la tierra, el agua, el fuego, el viento y finalmente, al cielo.

Los 3 monos («sansaru» en japones) de la leyenda. | Créditos: Foto de HUNTER LEONARD en Unsplash

Pero lo más increíble es llegar efectivamente hacia el lugar donde el primer líder del último shogunato se encuentra enterrado. Denominada Okimiya, esta pagoda de 5 metros de alto está hecha en su totalidad de bronce y fue declarada bien de importancia cultural por el gobierno de Japón.

Toshogu fue mandado a construir por Tokugawa Iemitsu, el nieto de Ieyasu, por la admiración que sentía este para con su abuelo. Y el dato que muestra el enorme respeto por su ancestro se encuentra en el hecho de que su propio mauseoleo, denominado Taiyuin, fue construido con el mismo estilo, pero procurando no opacar la magnificencia del primero.

Más allá de los santuarios

​Aunque los templos y santuarios de Nikko son sin lugar a dudas increíbles, no son lo único que esta ciudad ofrece, este paraje va más allá de los santuarios. Por ejemplo, en la zona de Oku, se pueden ver las cascadas Kegon, Yutaki y Ryuzu, que dependiendo la estación en la cual se visite, puede uno ser espectador de diferentes espectáculos naturales de colores, brindados por las hojas de los inigualables y antiguos árboles de la zona.

​La ciudad, a principios del siglo XX, fue elegida por las embajadas de Italia y el Reino Unido como sitio de descanso. Hoy, los sitios de descanso veraniego de estos países permiten el ingreso de público, el cual puede deleitarse con las hermosas vistas que estos sitios ofrecen.

​Los Onsen, o aguas termales, son muy famosos en todo Japón, y Nikko, siendo un sitio tradicional, debía contar con ellos también. Los más famosos son Kinugawa y Kawaji, los cuales tienen sus orígenes centurias atrás.

​Nikko, conocida como la “pequeña Kioto”, es un paraje de descanso a la metrópoli tokiota, que siempre tiene algo que ofrecer, ya que, haciendo honor a la cultura estacionaria del Japón, tiene algo para mostrar en cada una de las estaciones del año.

​No importa cuantas veces sea visitada, siempre otorga nuevas ideas, visiones, y perspectivas de lo que fue, es, y será este país.

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